Pastoral

Información de Sacramentos Octubre 2017

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 Uno de nuestros principales objetivos dentro de la estructura Josefina es educar en valores para poder integrar a la sociedad personas íntegras en el desarrollo cotidiano de sus funciones, y nos basamos en los siguientes puntos:

Como hombres íntegros y ciudadanos responsables

Nos proponemos que el educando logre crecer y madurar personal y socialmente, para llegar a ser una persona íntegra:

En su Dimensión Social

*      Con capacidad de aceptar a sus semejantes con equidad e igualdad social.

Como cristianos comprometidos y apóstoles auténticos

Nos proponemos que nuestro educando logre crecer y madurar en su vida de fe, para llegar a ser un cristiano comprometido y congruente que evangelice con su ejemplo.

a.       En su dimensión personal

·     Con experiencia de conocer a Dios.

·     Con conocimiento profundo del mensaje de Cristo.

·     Que acepte y se adhiera a Cristo como amigo personal y como ideal de su vida.

·    Que alimente su espiritualidad con la palabra de Dios, con el ejemplo de la virgen María y de san José, y con la vivencia de los sacramentos.

b.      En su dimensión social.

·     Consciente de su pertenencia a la Iglesia como comunidad de creyentes.

·     Que descubra a Cristo presente en el hombre y actuante en la historia.

·     Apóstol empeñado en la construcción del reino de Dios en el mundo.

·     Entregado, alegre y consciente de su vocación apostólica.

·     Comprometido en la lucha por la justicia social, según el evangelio.

La educación con valores es una tarea compleja. Vivimos en una época en que la  información externa y la globalización no da el justo lugar a los valores. Esto acarrea que los principios y valores fácilmente sean olvidados por los niños y jóvenes, y no se reconozca su importancia cotidiana  hasta que acontece algún incidente en donde los valores son indispensables.

 

El ejemplo


Por ello, es fundamental que en familia se hable del porqué los valores tales como la honradez, el respeto, la responsabilidad son importantes. Pero no solo basta hablar de los valores, sino que hay que trasmitirlos con el ejemplo. Los niños imitan el comportamiento de sus padres. Así, por ejemplo, los hijos de padres que hacen decir que no están, cuando alguien les llama por teléfono
—pero están—, no podrán pedir a sus hijos que no mientan, pues enseguida captan la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace, y fácilmente detectan cuando los padres envían señales contradictorias a través de sus actos.

La escuela


Así también, la escuela es clave a la hora de enseñar valores; por ejemplo, el valor del respeto y de la tolerancia se enseña por medio del diálogo; esperar el turno para hablar y escuchar lo que el otro tiene que decir son una buena forma de poner en práctica esos valores. En este sentido es fundamental el papel del maestro; si este enseña el valor del respeto a sus alumnos, pero él no los respeta, difícilmente será respetado, puesto que no está dando el ejemplo.

Asimilar los valores


Muchas veces, los padres creen que transmiten claramente los valores y que los niños los aprehenden, cuando en realidad éstos pueden estar confundidos si nunca se habló del tema o si se dice una cosa y se hace otra. Las horas de las comidas en familia, por ejemplo, son buenas para hablar de valores y evaluar la comprensión del niño discutiendo algunas situaciones comunes.

 

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